LA LUNA

EL TEMPLO LUNAR COMO MEMORIA ANCESTRAL

Ariell Chris & Laura Morandini

 

La Luna es el satélite de la tierra. Esotéricamente representa al Alma que al encarnar trae las memorias emocionales a la conciencia temporal y al abandonar el cuerpo ayuda al hombre a realizar su trabajo de revisión en el plano astral.

A lo largo de la rueda de encarnaciones la Luna establece el vínculo entre las experiencias en el mundo terrestre y las imágenes internas o memorias ancestrales. Ella es el archivo psíquico individual que otorga continuidad anímica al Fuego encarnan te, y sin embargo también la mantiene atada a los automatismos y apegos emocionales.

Esta energía femenina representada por el Arcano II -la Sacerdotisa- es el gran registro cósmico que contiene las imágenes del inconsciente personal. Con la Luna se activan los actos reflejos, las vivencias y los recuerdos de encarnaciones pasadas manteniendo prisionera a la persona a sus relaciones y vivencias Kármica. En la Luna se encuentran los miedos más primitivos, la necesidad de seguridad emocional y las reacciones aparentemente irracionales que no permiten al hombre actuar de manera libre.

Si el Sol guía al hombre hacia el futuro y la realización a través de un trabajo consiente, la Luna por el contrario, lo mantiene preso a las vivencias pasadas a través de profundos lazos emocionales, impidiendo la evolución y el desarrollo de la individualidad.

Cuando en la carta natal la Luna se encuentra aislada, sin aspectos, indica distanciamiento del pasado, de los afectos, del mundo emocional. Por el contrario, una fuerte influencia lunar, revela profundos temores y aferrarse a lo seguro, cerrando la entrada a experiencias y situaciones nuevas en la vida.

La Luna resguarda las memorias de otras vidas, los karmas positivos y negativos. El karma Lunar positivo o a karma, se vive como la receptividad hacia otros, el amor, el apego sano producto del afecto y no del miedo. Indica las ayudas, protecciones y sustentos que provienen del entorno familiar como base para la realización personal.

En su expresión Kármica negativa, o vi karma, la Luna se relaciona con experiencias familiares dolorosas, pérdida de hijos, abandono, separaciones de la familia. Pero también indica apegos excesivos al clan familiar y sus tradiciones o dominio y sobreprotección que coartan la individualidad. Una Luna afligida indica un karma Lunar y un trabajo mayor a realizar sobre esta esfera planetaria.

El karma negativo de la Luna está también asociado al cuerpo físico y el dominio de éste sobre el espíritu.