QUIRÓN: LA HERIDA CON LA QUE SANAS
«Tu herida es la entrada por donde la luz puede entrar» Considerando que lo utilizo mucho en consulta confieso que me he tomado mi tiempo para escribir sobre Quirón. Por lo general escribo cuando siento que la energía del planeta está activa en mi vida para que así pueda transferirles la experiencia a ustedes que recepcionan el mensaje (sí, lo sé, me pongo mística con esto pero ¿hay otra forma de crear acaso?) El tema es que con Quirón es diferente porque es un arquetipo que siempre está activo y al que preferimos, por razones de supervivencia, adormecer.Si eres nueva/o por aquí y no sabes a lo que me refiero con arquetipo puedes entenderlo fácilmente intercambiando la palabra arquetipo por “experiencia del ser”. Cada planeta nos da una experiencia del ser distinta y necesaria para nuestra salud mental. En el caso de Quirón la experiencia que nos confiere es el dolor que sana. Es la rotura en el alma por la que, como dice Rumi, la luz puede entrar. Todo lo relacionado con Quirón no es fácil porque requiere que nos confrontemos con aquellas partes nuestras que creemos rotas o descompuestas.
MITOLOGÍA
Para Quirón existen dos historias. La oficial es la del centauro hijo de Saturno y de una oceánida (mujer del mar) llamada Filera. En esta versión Quirón es un médico reconocido en todo el Olimpo por su sabiduría y buen carácter. Al ser herido de gravedad en batalla es conferido la muerte, su herida le duele por años y le es imposible sanarla, al final por compasión es elevado por Zeus al cielo formando la constelación de Sagitario (de ahí su relación con este signo zodiacal)La segunda versión es, sin embargo, la que más interesante me parece. En ésta historia Quirón, (el médico centauro) sufre una herida de gravedad al ser herido en batalla por una flecha, pero al ser un semi- Dios no puede morir. En su desesperación les ruega a los Dioses que le confieran la muerte, pero ellos afirman que no hay nada que ellos puedan hacer. Quirón entonces utiliza toda su sabiduría de médico recolectando plantas medicinales y creando recetas para sanar su herida. Con el tiempo esta tarea se convierte en una faena obsesiva pero sin resultados. Quirón amargado termina recluyéndose a sí mismo en una cueva amargándose en su dolor y desgracia. Pasan varios años y una mañana, desde su oscuro escondite, el centauro ve a un soldado regresando de batalla sufriendo por una herida muy similar a la de él. En un impulso de compasión, Quirón sale de su cueva y aplica las medicinas que había creado en el soldado. Cuál sería su sorpresa al descubrir que al sanar al hombre herido su propia herida comenzó a disminuir en dolor. Conforme fueron llegando más soldados heridos Quirón los fue sanando, encontrando así la medicina que tanto había buscado. Por su noble labor los Dioses deciden finalmente conferirle la muerte y elevarlo al cielo en lo que ahora se conoce como la constelación de Sagitario.
LA MEDICINA QUE DUELE
La razón de que la segunda historia me parezca más interesante es porque la siento más cercana. Describe perfectamente la experiencia de muchos de nosotras/os que empezamos el camino de crecimiento personal porque un dolor (de cualquier tipo) se nos vuelve insoportable.
Quirón en nuestra carta natal representa el lugar en donde hemos sido heridos de gravedad sin ningún motivo, generalmente en la infancia o en vidas anteriores. El dolor en esa área es grande, latente, y muchas veces imposible de doblegar. Sin embargo, como bien cuenta la historia la misma herida tiene su medicina adentro. El primer paso es cuando tomamos el coraje de dejar de evadir o de victimizarnos (rogar a los Dioses por la muerte) e iniciamos el proceso de sanación, buscando diferentes perspectivas y técnicas que ayuden a mermar el dolor de nuestra herida.
La segunda fase es cuando sentimos la impotencia de que ¡esto no funciona!: “He ido a todas las terapias alternativas, retiros, y expertos existentes pero aun así no logro cambiar” “Siempre vuelvo a lo mismo” “No sé qué más hacer”…Entonces toca el momento de reclusión en la cueva oscura en la que, idealmente, no pasaremos mucho tiempo antes de despertar a este hecho:
La única verdadera forma de sanarnos es aprendiendo a sanar a otros
Alejandro Lodi ( Astrólogo)