Desde que se tiene registro de las primeras culturas, se sabe que el ser humano siempre ha buscado lugares con energías positivas para habitar. Tanto es así que tanto en China como en India se han estudiado durante milenios las maneras más precisas de encontrar estos espacios y armonizarlos de acuerdo a las personas que lo habitan. Estas especialidades se llaman Feng Shui y Vasati respectivamente.  Como bien dice Mariano Bueno, el geo biólogo de mayor reputación en España, “La salud es quizás el bien más preciado. Gozar de un estado de salud global óptimo depende de múltiples factores, algunos de ellos bien conocidos, como hacer ejercicio regularmente, alimentarse adecuadamente con productos sanos y regeneradores o disfrutar de relaciones, actitudes y pensamientos positivos, así como otros menos divulgados, como es la influencia en la salud de la casa o del lugar en el que vivimos, trabajamos, estudiamos o descansamos.

La vivienda es una necesidad básica, y en su elección, se busca además de una protección del medio externo, una calidad de vida y un confort, pero también es preciso considerar otros aspectos que son importantes para la salud de las personas que vivirán en ella. […]

Un estudio de geobiología y de inhabitabilidad analiza los parámetros clave para que una vivienda sea saludable, como son: la valoración del entorno (ubicación, paisaje); la valoración de los factores de contaminación ambiental en el exterior y en el interior de la vivienda (contaminación sonora y lumínica, presencia de fuentes de campos electromagnéticos, como torres de alta tensión, antenas de telefonía móvil, red eléctrica).

También influye la contaminación por sustancias químicas tóxicas (presentes en el aire, materiales de construcción, pinturas, mobiliario), así como el estudio de las alteraciones geofísicas o la presencia de intensas radiaciones terrestres a fin de localizar la correcta ubicación, especialmente de los lugares de máxima permanencia y de descanso, introduciendo el concepto de «búsqueda del buen sitio».”

“Dormir en la vertical de una zona de intensa radiación telúrica -venas de agua subterránea, fisuras, grietas, fallas, redes energéticas de la tierra, como la red Hartmann o la red Curry, entre otras- puede resultar perjudicial para la salud.

Independientemente de la sensibilidad personal específica, puede resultar interesante el estudio Geobiológico o de Inhabitabilidad de los espacios vitales de nuestra casa, sobre todo si se dan con frecuencia algunos de los síntomas vinculados a una sobreexposición a radiaciones naturales o artificiales.

Problemas de conciliar el sueño, despertarse más cansado y agotado que cuando se ha acostado, moverse constantemente durante la noche, pesadillas, tener sudores o frío súbito durante la noche, bebés que lloran desesperadamente despertándose a menudo o cambiando de posición en la cuna, levantarse con dolores que desaparecen durante el día, despertarse entre las 2 y las 4 de la madrugada (horas de máxima radiación terrestre), etc. son síntomas que pueden hacer pensar que se está descansando en una zona de fuerte radiación. 

Por Daiana Árbol